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Pastor Elio Escofet
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UN LLAMADO A LA OBEDIENCIA.


La Biblia recoge el concepto de obedecer como una virtud para los verdaderos hijos de Dios, y los compara a otras obligaciones del hombre piadoso como algo superior y necesario.
 
1 Samuel 15:22 Y Samuel dijo: ¿Tiene el SEÑOR tanto contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en obedecer a la palabra del SEÑOR? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el escuchar que el sebo de los carneros.
En la época de la Ley Mosaica, los sacrificios de animales eran el signo de estar correctamente ante Dios, sin embargo el autor sagrado considera el obedecer como algo superior al sacrificio, era normal para muchos el vivir la vida como cada cual quería sin el concepto de la obediencia del corazón ante Dios. Un sacrificio físico es algo exterior, una obediencia a la palabra de Dios es algo que está dentro de la formación interna de la persona. Por tanto el verdadero hombre y la mujer de Dios, primero obedece en su corazón y luego actúa en consecuencia de ello.
 
Cuando vemos a personas en el día de hoy llamadas cristianos, que tanto les cuesta obedecer los mandatos divinos, los preceptos de nuestro Señor, es necesario que se considere el estado real del corazón de dicha persona, porque por justificarse a si mismos, se llenan de tantos argumentos y escusas que muestran tan abundante mente para NO OBEDECER A DIOS. Hay un desajuste espiritual tan notorio en ello que considero que el espíritu de rebeldía al Señor se ha enseñoreado en gran medida de estos hermanos.
 
La misma palabra en el versículo anterior nos muestra otro ángulo del problema, y es   el “escuchar” Nuestro Señor dice: Mateo 11:15 El que tiene oídos para oír, oiga. Indudablemente que físicamente tenían y tienen oídos para oír, pero aparentemente no lo tienen espiritualmente, oyen pero no hacen, escuchan pero no actúan,   muchas veces están dispuestos a la acción física pero no a la obediencia del corazón. Hay sin duda un tremendo desajuste espiritual en ello.
 
Las conveniencias humanas llevan a los hombres en muchas ocasiones a justificar la desobediencia, así se llega a un acomodo de muchas conciencias a desobedecer reiteradamente a Dios, a la indisciplina espiritual , y los peor es que en muchos, tal parece que el enemigo de nuestras almas ha segado el entendimiento, a cauterizado la conciencia para no obedecer a Cristo.

Se hace necesario para todo el que seriamente busque a Cristo el considerar si se está obedeciendo correctamente a Dios; en muchos casos, es necesario, un cambio total en las vidas del desobediente. Indudablemente que todos los niveles de desobediencia no son iguales, ni en las mismas áreas , pero es necesario el aplicar algunas reglas sencillas que bien empleadas nos llenaran de un gran peso de gloria en la obediencia al Señor.

Primero el considerar que voluntariamente hemos aceptado a Cristo por lo tanto es nuestro deber, no nuestro deseo, aunque digo que deber y deseo deberían andar unidos, repito es nuestra obligación aceptar los mandatos de nuestro Señor.

En primera de Juan lo vemos claramente:

1Jo 5:2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos.

1Jo 5:3 Porque esta es la caridad de Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos.

 Los mandamientos de Dios no son gravosos, realmente los mandamientos de Dios son agradables y perfectos y sirven para enderezar el alma torcida.

El guardar los mandamientos divinos es una Ley de Dios, es una orden, no una opción. Cuando entendemos que debemos hacer su voluntad y no la nuestra, pues no estamos ante una decisión sino ante una orden, considere usted a un soldado que le diga a su general, bueno usted ordena tal cosa pero yo no le obedezco porque aunque podría obedecerle tengo tal escusa. Y para remate después digo todo lo que le amo. Algo parecido vemos en nuestros días, muchos se llenan la boca para decir cuanto aman a Dios, mientras que con los hechos se niega reiteradamente.
 
Segundo he aquí algunos mandamientos que debe ser cumplidos por todos:
 
Asistencia constante a la iglesia.
Bautizarse y tomar la Santa Cena.
Honrar la obra del Señor con diezmos y ofrendas.
Trabajar en la obra en que estemos.
Llevar una vida personal de oración y lectura de la Palabra.
Evangelizar a Otros en nuestra medida.
Nuestra vida personal ejemplo para el no creyente.
Cumplir lo que está en la Biblia, aunque muchas veces nos duela.
La lectura de la palabra con meditación y pedir revelación a Dios.
Tener una vida sencilla sin avaricia, que tanto destruye la espiritualidad.
 
Estas y otras reglas sencillas cambiarán tu vida, recuerda lo que se nos ha enseñado:
Hechos 5:29 Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
 
Y esos hombres que a veces se obedecen en contra de Dios pueden ser usted mismo.
 
Que el Señor os de revelación en su palabra.
 
Pastor Elio Escofet                                                                                  Regresar a pagina de Inicio>>

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